lunes, 6 de febrero de 2017

Ella



Hoy me desperté extrañando mucho a mi mamá, con su pelito güero que quería de niña y por el cual mi papá me decía que era menonita (obviamente le creía). Nuestro camino juntas ha sido complicado, lleno de risas, regaños y –últimamente- abrazos apresurados de aeropuerto.

Es un: "no te rindas, tú eres chingona y te va a ir bien", cuando todo va mal y tienes 20 pesos en tu cuenta de banco; mi doctora particular y la que me ha enseñado a irme lejos, porque sabe que siempre regreso.

Ella es Navidad, adornitos de fieltro y canutillo hechos a mano; es olor a pastel recién horneado y el sonido de una máquina de coser. Mi mamá es un boleto de avión a casa cuando estás lejos y te rompen el corazón.

Te quiero mucho, Merrys. Quería que lo supieras -aunque ya has de estar enterada porque las mamás lo saben todo-.

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