lunes, 25 de mayo de 2015

Al que le rompí la cama (no regrets)

Lo vi dormir un rato y pensé dos cosas: lo mucho que me gusta su nariz y lo tanto que me gusta él.

Pero debemos recordar que no siempre nos pueden querer como quisiéramos. 

Por eso hay que despedirnos a tiempo y saber cuando es hora de ir a tomar mojitos con los ojos vidriosos.

Fácilmente, podría oler su piel todas las mañanas. Qué suerte tienes de vivir tan cerca de su corazón, Josefina.



domingo, 17 de mayo de 2015

Domingo

Vivimos en un mundo donde nos construimos y nos destruimos a todas horas. Somos castillos de arena y a nadie le importa.

Cambia el nombre pero no la reacción. Las leyes de Newton no fallan ni en el corazoncito. 

Hoy ha sido domingo de catarsis, con esos golpes al ego que nos recuerdan lo alejados que estamos de ser perfectos. 

De querer ser una grulla de origami y no ser la bolita de papel con la que molestan al profesor en la secundaria. La hoja de cuaderno hecha bolas.

Día de mierda.





sábado, 16 de mayo de 2015

Razones por las cuales puedo ser un buen proyecto de vida:


A)  Trabajo mucho (hay que buscar en ésta vida con quién jalar, no a quién cargar).


B) Soy pequeña y puedo caber en espacios pequeños, repisas y libreros.

C) Por ser mujer del desierto aguantamos muchas tempestades; sólo necesitamos un poco de fe y atención.

D) Hago un magnífico baile del robot. 




jueves, 7 de mayo de 2015

Piernas cortas, pasos torpes.

Desde hace años tengo novio o salgo con alguien. Pocas veces sé estar sola. 

Lo que, para ser honesta, no me ha servido de nada, porque al final termino odiando un poquito más al mundo y creyendo cada vez menos en las miradas de amor.

Mis ex siempre regresan, como si fuera maldición. Sospecho que cierro una puerta pero dejo abierta la ventana y honestamente. Ya no quiero. 

Todo lo viejo tiene fecha de caducidad y ya no quiero romances pútridos, flores marchitas o promesas que sé no sé van a cumplir. 

Generalmente cuando vuelven los veo con asco. No sé porque hasta me revuelven el estómago, ha de ser el hueco de las mariposas que vivían ahí.

Por eso la mitad de mis problemas me pasan por enamoradiza. Debería ser igual de frígida que la vaquita marina, porque eso de ser táctil y vivencial sólo me esta llevando a mi propia extinción.

Voy a intentar caminar sólita, a ver cómo me va, saliendo un poco de la raya por la que siempre camino. 

El problema no es tropezar con la misma piedra, sino enamorarse de ella.